DIABETES MELLITUS EN GATOS

¿Qué es la Diabetes Mellitus?

La diabetes mellitus es frecuente una de las enfermedades endocrinas más habituales en el gato y su incidencia está aumentando en las últimas décadas, probablemente, debido al incremento de los factores de riesgo: la vida sedentaria, la edad avanzada y la obesidad.

Esta enfermedad se caracteriza porque los animales afectados presentan niveles muy elevados de glucosa en sangre. Este incremento de la glucemia sanguínea se debe a la deficiencia absoluta o relativa de insulina, que es la hormona que permite que las células del cuerpo puedan aprovechar la glucosa para alimentarse.

En el gato, al igual que en las personas, la diabetes tiene dos formas de presentación:

Diabetes Tipo I: El tipo I es muy poco frecuente, representando solo el 20% de los casos diagnosticados. Se produce por una destrucción inmunomediada de las células β pancreáticas y supone una deficiencia absoluta de insulina. Por eso los gatos con este tipo de diabetes son insulino-dependientes, es decir, necesitan la administración de insulina por parte de sus propietarios de por vida.

Diabetes tipo II: El tipo II es el más común (más del 80 %) y se caracteriza por una resistencia a la acción de la insulina en los tejidos, que provoca un incremento de la secreción de insulina. Esta diabetes es secundaria a otra enfermedad que afecta al gato; por ejemplo: pancreatitis, acromegalia o tratamientos con corticoides, entre otras. Todas estas patologías son causas documentadas de resistencia a la insulina. En este tipo de diabetes, al ser secundaria a otra patología, puede ser posible la remisión de la enfermedad.

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¿Cuáles son los síntomas de diabetes en gatos?

Un gran porcentaje de gatos diabéticos presenta sobrepeso en el momento de realizar el diagnóstico, pero puede darse la pérdida de peso a pesar del aumento del apetito.  Los signos más frecuentes observados por los propietarios son:

  • Polidipsia: La polidipsia es un término médico que se refiere al aumento del consumo de agua del animal por encima de lo normal. Se estima que existe este problema cuando el consumo de agua diario supera los 100 ml/kg.
  • Poliuria: Se define la poliuria como la micción excesiva. Es decir el aumento de la producción normal de orina.
  • Polifagía: Es el aumento patológico de la sensación de hambre y apetito y tiene como consecuencia el incremento en la ingesta de alimento.
  • Anorexia: es la pérdida de apetito.
  • Debilidad, letargia
  • Vómitos
  • Falta de aseo
  • Aproximadamente el 50 % de los gatos diabéticos tienen una menor masa muscular, una deshidratación de leve a moderada y mal pelaje.
  • Neuropatía Diabética: Problemas para saltar y caminar con presencia de debilidad muscular. De hecho, es común que se manifieste la postura plantígrada. Al producirse un debilitamiento muscular, el felino empezará a apoyarse sobre los corvejones traseros y no sobre sus patas.

 Todos estos signos suelen ser poco severos y se presentan muy progresivamente.

¿Cuáles son los gatos más propensos a padecer esta enfermedad?

Existen algunos factores predisponentes que hacen que algunos gatos sean más propensos a padecer esta enfermedad que otros. A continuación resumimos las principales predisposiciones para esta endocrinopatía:

  • Razas: Bosques de Noruega, Birmano y Brumés.
  • Sexo: Machos adultos castrados.
  • Sobrepeso: Los animales más pesados, de más de 4 kg de peso, son los más propensos a padecer esta enfermedad.
  • Edad: Gatos de más de 6 años de edad. La mayoría de los gatos diabéticos se diagnostican a partir de los 7 años de edad y la mayoría de los gatos tienen en el momento del diagnóstico entre 10 y 13 años.

 

¿Qué debe tener en cuenta el propietario de un gato diabético?

Una de las primeras consideraciones que debe tener en cuenta el propietario del animal es que existen otras enfermedades que pueden provocar signos similares a los de la diabetes mellitus como puede ser el fallo renal o el hipertiroidismo. Por ese motivo, es el profesional veterinario el que debe hacer el diagnostico exacto del cuadro clínico que presenta el animal. La dieta más recomendable para el tratamiento de la diabetes felina es un alimento bajo en hidratos de carbono y alto en proteínas.

Otra consideración importante es que en el manejo de estas enfermedades la colaboración del propietario es fundamental para el manejo efectivo de la enfermedad. El compromiso del propietario diabético en el seguimiento de las pautas de manejo del animal y los controles médicos es lo que garantizará el correcto manejo de la enfermedad, y en algunos casos la remisión completa de la misma.

AL igual que en perros diabéticos se recomienda llevar un control estricto de las comidas, que se deben repartir en dos tomas diarias, junto con la administración de la insulina.

En cuanto al manejo de la insulina, el propietario deberá tener en cuenta las siguientes recomendaciones: debe conservarse siempre en la nevera, se sacará sólo cuando se vaya a preparar una inyección. No debe congelarse porqué se destruye y se debe dejar siempre en posición vertical para que la insulina no cristalice alrededor del tapón del vial. Finalmente, hay que invertir el vial con delicadeza unas diez veces antes de su uso para conseguir la mezcla correcta de la insulina.

Tratamiento:

El tratamiento debe comenzar de forma inmediata controlando en todo momento los niveles de glucemia en sangre. Este tratamiento tiene dos pilares fundamentales que son la administración de insulina y la dieta específica para el correcto control de la glucemia. Este tipo de dietas son bajas en hidratos de carbono y alta en proteínas, especialmente si la diabetes es reciente, ya que se aumenta la probabilidad de remisión hasta un 30-50%. Será el veterinario responsable del caso el que determine las pautas de medicación y alimentación más adecuados para el animal.

Los objetivos del tratamiento médico instaurado por el veterinario son:

  • La desaparición de los síntomas clínicos
  • Evitar las complicaciones de la enfermedad (cetoacidosis, neuropatía periférica).
  • Controlar los factores de riesgo (obesidad, infecciones crónicas), que producen a su vez resistencia a la insulina.
  • Evitar la aparición de hipoglucemia.
  • Además, en gatos recientemente diagnosticados, el objetivo buscado en los primeros meses tras el diagnóstico es lograr la remisión de la enfermedad.

En algunos animales que padecen diabetes tipo II puede observarse la desaparición de la enfermedad ( lo que denominamos remisión clínica). Esto se suele producir a los 6 meses de iniciar el tratamiento.

 

Causas de Fallo en el Tratamiento:

En determinados casos no se consigue un buen control de la enfermedad a pesar de estar siguiendo las pautas y controles veterinarios correctamente. Esto se debe a que algunos de los gatos sufren una resistencia al tratamiento con insulina. Las principales causas de esta resistencia son:

  • Enfermedades concurrentes:
    • Infecciones/ inflamaciones orales/urinarias
    • Fallo renal
    • Pancreatitis/Triaditis/ Hepatitis
    • Neoplasias (linfoma)
  • Medicamentos:
    • glucocorticoides, progestágenos, ciclosporina
  • Enfermedades endocrinas:
    • Acromegalia Hipertiroidismo (frecuente)
    • Hiperadrenocorticismo/Neoplasias adrenales
  • Obesidad
  • Anticuerpos anti-insulina
  • Absorción de la insulina inadecuada (deshidratación)

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